534 años han pasado desde aquel maravilloso día en que la civilización llegó a nuestras tierras, esa fecha marcó un acelerado camino hacia la prosperidad y el desarrollo de los pueblos latinoamericanos. Esa es mi realidad óptica e intelectual del descubrimiento de América y hoy celebro esa fecha, por habernos llevado al avance sostenido.
En poco llegaría la época de la primera conquista y posteriormente la colonización y la evangelización, pero definitivamente que no es el punto que me convoca el día de hoy, sino la necesidad de hacer un símil entre la Venezuela del siglo XV - XVI con la Venezuela actual y es que estoy convencido de que aquel trueque del espejo por el oro, resultó más favorable para la comunidad indígena, que el cambio del petroleo por dólares para nuestra actual sociedad.
Un espejo hoy día, es solo una pieza más de muchas que los hogares de cualquier estrato social tienen en su residencia u otro lugar, pero si contextualizamos el momento, la tecnología y la sociedad indígena, tener acceso a un espejo, era como un salto cuántico en el tiempo, muchos años hubiesen pasado para que los indígenas fabricaran espejos. Todos tenían acceso al oro y cualquiera podía realizar el intercambio, el trueque de esas piedritas por espejos, no existía el burocratismo del estado, las mafias, ni los órganos de control, solo la voluntad y no hacía falta ser el cacique o un guerrero de la tribu para intercambiar ese oro. Hoy día el beneficio del petroleo va dirigido a un pequeño sector de la población, esos que llamamos enchufados, porque independientemente de la bandera política,cultural, social, que usted tenga, si no está en un cargo que tenga vinculación con el petroleo, usted no lo disfruta.
Hospitales, escuelas, parques, canchas y más, no han recibido la contra parte del valor del petroleo, los sueldos, salarios y pensiones continúan estancados, las carreteras, vías, autopistas en mal estado, el turismo por el piso, la moneda con una inflación escandalosa, los servicios públicos colapsados y empeorando y pare usted de contar las calamidades de los venezolanos.
Las esperanzas afloradas en el mes de enero, se van desvaneciendo en el tiempo, nos acostumbramos a vivir en un país sin Presidente, o acaso lo tenemos? Pienso y digo "de manera legal", nos acostumbramos a la anarquía, a ser los primeros de lo malo y los últimos de lo bueno, siendo inmensamente ricos llegamos a este milenio en las peores condiciones, un milenio de confort, de avance, de tecnología y nosotros no tenemos ni agua, ni luz, ni gas, ni gasolina. Lo que si sabemos es que nuestro petroleo sigue brotando de nuestros suelos, de los suelos de todos los venezolanos, pero esos dólares no llegan como llegaban los espejos españoles a los indígenas.
Definitivamente me quedo con los espejos.

Definitivamente estoy de acuerdo con tu comentario acertado, pero en la actualidad que vivimos nunca o por ahora (cómo dijo el celebre destructor de nuestro País) si no cambiamos nuestra forma de pensar y actuar, estaremos eternamente destinados a ser robados sin escrúpulos por las élites que manejan nuestro futuro, sin ni siquiera haber sido elegidos o puestos allí por nosotros, yo también me quedo con los espejos.
ResponderEliminarRufo Chacón